21 de octubre de 2008

Mutismo





















La pluma alcanzó a la placiente hoja.

Al alma llamo, llamo al sentimiento,
y no consigo que mi mente escoja
un verbo que hable de mi sufrimiento.

Morir, si digo, con decirlo miento;
diciendo: quiero, mi alma se sonroja.

Y mientras pugno por decir qué siento,
el llanto viene y mi razón deshoja.

Qué tiene mi alma, que a la voz rehúye?
Qué el amor tiene, que mi ser destruye
como la nota que el silencio hiere?

Pues ya que el habla definir no quiere
lo que del alma como lava fluye,
diré que mi alma, sin querer, se muere.

RAMIRO DOMINGUEZ



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